El Banco Central Europeo ha celebrado su primera reunión de 2026 el 5 de febrero y, tal como esperaba el mercado, ha mantenido los tipos de interés en el 2%. Es la cuarta pausa consecutiva desde que en junio de 2025 completó el ciclo de bajadas que había iniciado en junio de 2024, cuando los tipos estaban al 4%. En total, el BCE ha recortado 200 puntos básicos en ese periodo.
Para quienes usamos tarjetas de crédito, la decisión del BCE importa más de lo que parece a primera vista. Aunque los tipos de las tarjetas no se vinculan directamente al tipo oficial (como sí ocurre con las hipotecas variables y el euríbor), el precio del dinero influye en el coste general del crédito al consumo y en las condiciones que ofrecen las entidades.
La presidenta Christine Lagarde ha señalado que la inflación se sitúa actualmente en torno al objetivo del 2% y que la economía muestra capacidad de resistencia, con un mercado laboral sólido. Sin embargo, ha advertido sobre la incertidumbre que generan las tensiones comerciales globales, lo que justifica mantener una postura de espera.
Los bancos endurecen las hipotecas pero mantienen el crédito al consumo
Uno de los datos más llamativos de este inicio de 2026 es que, a pesar de que el BCE mantiene tipos estables, los bancos están subiendo el interés de las hipotecas mientras relajan las condiciones del crédito a empresas. Es una tendencia asimétrica que el propio BCE ha detectado en sus encuestas al sector bancario y que los expertos califican de inusual.
La razón principal son los nuevos requisitos de capital que impone la aplicación de Basilea III, que entrará en vigor de forma escalonada y obliga a los bancos a acumular más reservas. Esto les lleva a ser más selectivos con los productos de mayor riesgo para sus balances, como las hipotecas. El crédito al consumo, que incluye las tarjetas de crédito, de momento se mantiene en condiciones estables.
Los analistas son claros respecto al futuro cercano: no se esperan nuevas bajadas de tipos en 2026. Firmas como Bankinter y Vanguard preveen que el BCE mantenga el 2% durante todo el año. Solo Bank of America contempla un posible recorte de 25 puntos básicos en marzo, pero es una posición minoritaria.
Qué significa esto para tu bolsillo
Si tienes financiación pendiente en tu tarjeta de crédito —ya sea por pago aplazado, modalidad revolving o compras a plazos—, no esperes que el coste baje significativamente en los próximos meses. Los tipos están estabilizados, y la nueva ley de crédito al consumo actuará más sobre los límites máximos que sobre los márgenes habituales de las tarjetas estándar.
Si estás valorando solicitar una nueva tarjeta, este es un momento razonablemente estable para comparar ofertas. Las entidades compiten entre sí con condiciones diferenciadas: sin cuota anual, cashback, programas de puntos o plazos sin intereses. Lo importante es que compares la TAE real, no solo el titular de la promoción. Y si tienes una tarjeta que no usas o cuyas condiciones han dejado de ser competitivas, quizá sea buen momento para cancelarla o renegociar. Con los tipos estables y el entorno regulatorio endureciéndose, los bancos tienen incentivos para retener clientes con mejores ofertas.