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Cuando se usa mal la tarjeta de crédito

Obviamente el uso, mejor dicho el mal uso, de un producto como las tarjetas de crédito, puede acarrear problemas a un usuario, esto, además, en un ambiente tan complejo como el actual en el que las sensaciones entre los productos financieros por parte del usuario no son buenas, puede hacernos pensar que efectivamente todos los productos son malos; sin embargo lo cierto es que utilizando bien y aprovechando bien sus virtudes, podemos llevarnos relativamente bien con nuestras tarjetas de crédito.

Con hablábamos de las ventajas que algunas tarjetas pueden aportar, tenemos que ser lo suficientemente espabilados como para darnos cuenta que, no nos van a regalar realmente mucho, ya que, las promociones en forma por ejemplo de descuentos, siempre o casi siempre van limitadas a cifras determinadas, las promociones de bonificaciones en combustible se ajustan a distribuidores determinados, etc. Sin embargo, si realmente hiciéramos un compendio de todas estas ventajas y las aprovechamos al máximo (que rara vez lo hacemos) probablemente obtenemos un beneficio mayor del esperado.
El uso o el mal uso de las tarjetas de crédito

¿Se puede cambiar de tarjeta sin cambiar de banco?

Un uso correcto de las posibilidades de crédito de las tarjetas, y aquí hay debate para largo en lo que debe ser un uso correcto de las posibilidades de crédito, en el que de momento no vamos a entrar; realmente pone nuestra mano un mecanismo de financiación para imprevistos rápido y eficaz, otra cosa es que no sea barato, que no lo es. Pero, debemos tener en cuenta que las financiaciones inmediatas para imprevistos financieros tampoco lo son.

Por último, nos guste más o nos guste menos, las tarjetas se han convertido para algunas cuestiones en elementos imprescindibles;   en definitiva, vemos que se ha convertido en un instrumento que, nos guste más o menos insistimos,  resulta prácticamente obligatorio dentro del conjunto de productos financieros de uso cotidiano, por ello, resulta más que recomendable aprender a llevarnos bien con nuestras tarjetas.

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